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Discos: “Todos los niños van al cielo” (Final Feliz, 2005) (*)

Un disco con el sello de un artista moderno como Marcos Ficks, el zonasureño más Curtis de todos, que antes de fallecer en 2008 reseñó el peligro de las relaciones en la urbe con una belleza musical lo fi tremenda en este disco, junto a una banda que creó un futuro musical aún no llegado en el indie conurbano.

Por Luis Paz. Agencia NAN, 25 de julio de 2009.- En una entrevista de marzo de 2005 le preguntaron a Marcos Ficks si le gustaba Joy Division. Fue como consultarle a Joey Ramone si le gustaban los New York Dolls. Ficks tal vez haya sido lo más parecido a Ian Curtis que hubo en Argentina alguna vez. Y es una pena que haya que conjugarlo en pretérito perfecto compuesto, porque el final no fue conceptual y Marcos falleció en abril de 2008. Pero en apenas poco más de tres décadas, el zonasureño logró ser politólogo, escritor, periodista, fotógrafo, productor y músico con un talento singular, miembro de Leo García Is Dead, Les Enfants y Temperley, entre otras bandas imprevisibles como Final Feliz, el gran grupo olvidado detrás de la autoría de Todos los niños van al cielo.

El disco fue publicado en 2005 y es uno de los puntos más irreverentes y a la vez precisos en la carrera de Ficks --que también pasó por Sol, Comfort, Vedettes, Matilda Sister y Virginia--, un mash up por igual post punk y new wave entre un montón de bandas a las que por 2002 (cuando Final Feliz nació y la Inrockuptibles no era lo que hoy, el Bafici era un secreto a voces y la Bond Street dejaba de ser ghetto) era difícil acceder en una versión local, y menos proveniente del sur del conurbano: Television, Joy Division, Velvet Underground, Stooges, Blondie, Bauhaus y los Nicks Drake y Cave. La banda documentó una belleza musical lo fi --equivale a una mujer bella despeinada, ronca y sin maquillaje-- tremenda en un disco epónimo de 2003 y en otro de 2005, el que es objeto de esta reseña.

Los Final Feliz debutaron en el 2002 con un sonido particular que les dio cierta visibilidad en publicaciones especializadas y les ganó el respeto de oyentes y colegas. Grabaron su primer disco con canciones propias y una sobredosis de covers que presentaron en el CBGB local, convirtiéndolo un poco en ese original del 315 de la calle Bowery. Entremedio, Marcos (viola y voces) y Damián Bisagra (viola) fueron parte de Les Enfants y editaron otro par de discos. Durante esos años, los Final Feliz metieron a la cantante gótica uruguaya Lady Ego en la voz principal y a Vanina Arce en viola y segunda voz. En 2005, Les Enfants se acabó y Marcos volvió para tocar violas, bajos, pianos, programaciones, baterías y percusiones en Todos los niños van al cielo. Más cambios de integrantes y la banda tuvo punto final (y aún feliz) en 2007, con tres Nicolás (Zadubiec en batería, Bai en bajo y Koncurat en viola), un Federico (González en viola) y el mismo Marcos de siempre. Se desmembraron luego del show en La Cubana de 2007, Ficks armó Temperley con Zadubiec y sacaron dos discos más, Tratado sobre el odio y Work In Progress, inédito. Ficks se fue el 23 de abril de 2008.

En aquella entrevista de la pregunta innecesaria, también le consultaron si algún día irían a tocar a Córdoba. Ficks respondió: “Nos encantaría pero no disponemos de un staff propio ni contamos con manager que pueda llevarnos. Si conocés a alguien que pueda organizarnos, gustosos estaremos”. El Spirito del 77 creado por McLaren, Ramones, Pistols, Damned, Clash y Siouxie y reseñado por Nekro hecho palabras en un pibe inquieto nacido el mismo año fundacional.

¿Y el disco? ¿Está bueno? ¿A qué suena? ¿De qué hablan? Paciencia, lector. Primero, es un disco imprescindible para bajarle los humos al nuevo indie de zona sur de fin de la década; y una obra bellísima para cualquier admirador de la buena música, los arreglos inteligentes, la poesía críptica y todo eso que está involucrado en el post punk casi new wave. Segundo, suena a eso, precisamente: un daikiri de Blondie, Siouxie y Television, una petaca de Stooges, Division y Bauhaus, un shot de Bad Seeds, Barrett y Rotten. Y tercero, habla del arte, del amor, del odio, del horror, de la alienación, de la angustia, del insomnio, de la traición, del desengaño, del aburrimiento, del cinismo y de la creación. En fin, tiene el sello del artista moderno: reseña el peligro de las relaciones en la urbe. Y, pese a todo, es un disco con final abierto, que crea un futuro aún no llegado.

MySpace:
http://www.myspace.com/finalfeliz
Descarga: http://www.mamushkadogs.com.ar/finalfeliz.htm

http://agencianan.blogspot.com/2009/07/discos-todos-los-ninos-van-al-cielo.html

Haiku XII.-

Dame el título:
El payaso que hizo turismo
hasta que descubrió el circo
.

The Original Wailers: "Argentina es tierra de reggae" (*)

Al Anderson se colgó hablando de política y fútbol como si hubiera nacido en un cafetín porteño. El socio creativo de Marley exige más respeto al porro: "Cuando lo mezclás con música es un sentimiento de libertad superior".

Por Luis Paz. Revista THC, julio de 2009.- Da un poco de miedo enfrentarse a ese bloque de ébano de 1,90 que es Al Anderson, que en 2010 cumplirá 60 pero mantiene el atletismo de Michael Jordan. También da curiosidad verlo bajar del ascensor e intentar acomodarse en los coquetos sillones del lobby del hotel NH Jousten, a tan poco tiempo y espacio del Luna Park: dos cuadras y seis horas antes de su primer recital en Argentina. Tiene una agenda demasiado ajustada pero respetará cada compromiso tomado con los medios que lo visitarán (o que él visitará) esa tarde, junto a Junior Marvin, que seguramente descansa como el león en la sabana, pero entre sábanas.

De lentes inclaudicables y unas manos que más bien parecen racimos de habanos, o de clones oscuros de aquel superjoint histórico de la tapa de Catch a Fire, Anderson por fin encuentra su trono en un asiento king size rojo, mientras en la cafetería un par de trajeados toman café y suena "Fit But You Know It", de The Streets. "Qué hotel piola", piensa uno, y aunque su interlocutor admita no conocer el proyecto musical del inglesito Mike Skinner, no se priva de menear la cabeza, un poco como consecuencia del groove de la canción, bastante para despabilarse de la noche anterior, junto a algunos pericos y cafres, que lo tumbó hasta las 3 de la tarde aunque la entrevista estuvo pautada para las 12.

Anderson es un afroamericano budista nacido en Nueva York en 1950. Luego de ser echado de un colegio local en el que aprendió trombón y de estudiar bajo en Berklee, llegó por esos caminos raros que trazan algunos músicos (y que facilitan algunos contactos) a ser guitarrista de The Wailers durante una época crucial en la que el reggae se volvió esplendoroso, primero a gran escala en su Jamaica de origen a mediados de los 70, con el disco Natty Dreadlock y "Crazy Bladhead", y luego en el Occidente cristiano a fines de esa década, con Survival y Uprising. Entremedio, Anderson fue violero de Tosh en Legalise It e Equal Rights. Y por estos días promedia una gira con The Original wailers, disidentes que lidera junto a Junior Marvin y con los que visitó las pampas húmedas en mayo.

Para quien sólo ha escuchado Leyenda, el atractivo de un combinado de músicos como The Wailers puede haber terminado el 11 de mayo de 1981, cuando Robert Nesta "Bob" Marley se fue al Cielo de los rastafaris. A quien únicamente tiene los mp3 de "Redemption Song" y "No Woman, No Cry" ni siquiera puede requerírsele un ápice de background acerca de los fallecimientos de Peter Tosh y Junior Braithwaite o detalles de peso mayor sobre la estrecha relación entre Marley, Tosh y Braithwaite con "Bunny" Neville O’Riley Livingston como cuarteto fundador de The Mailing Wailers, el grupo que en 1963 (mientras los Beatles tocaban para Ed Sullivan y les regalaban "I Wanna Be Your Man" a unos Rolling Stones que venían de editar su primer canción original, "Stoned") publicó el protoska "Simmer Down" e inició una mística que lleva más tiempo viva del que Bob pudo estarlo, por disposición del cáncer. Menos aún se le va a pedir que reconozca a Al Anderson. Pero bueno.

El comentario inicial está en la punta de la lengua del cronista, quemada por esos días por unas piedras que traspasaron el filtro y dejaron marcas en la piel: "¿Así que no tienen faso?". Risotada de por medio, Anderson explica: "En las giras, nunca llevamos marihuana. Viajamos mucho, pasamos mucho tiempo y controles en los aeropuertos y nos sentimos en cierto punto como representantes del reggae, así que no queremos traerle problemas al género, al arte ni a la medicina. No sería justo para una planta tan perfecta".

- No es el primer miembro de The Wailers que toca en Buenos Aires. ¿Sus amigos le contaron o sabe algo acerca de la relación argentina con el reggae?
- Según sé, Argentina es una tierra de reggae y los argentinos saben mucho, no sólo de reggae jamaiquino, sino también de reggae latino, de reggaetón, de dancehall, incluso de rocksteady. Conocen a Skatalites y Madness, que son una banda increíble. Cuando escuché "My House…" me fascinaron, no tienen nada negativo u ofensivo. Volviendo a ustedes, los argentinos son muy inteligentes comprando discos, los que conozco tienen una gran colección y están muy informados acerca de los artistas nuevos del género. Al manejar tanta información, nos sentimos honrados de que esa audiencia argentina siga confiando en nosotros.

- ¿Algún colega suyo entre esos conocidos locales?
- Los Pericos, con quienes nos encantaría salir de gira. Y también Guillermo, el cantante de Los Cafres, que son una gran banda de reggae, es mi buen amigo hace algunos años. Me llevó a varios smoke clubs y tuve la suerte de verlo tocar y de experimentar cómo aquí la gente interactúa durante un concierto de reggae. Lo hacen de una forma muy parecida a la que tiene la comunidad jamaiquina.

- Pero profesan un uso de la marihuana distinto, por lo general.
- Es cierto que en Jamaica se fuma con fines religiosos y rituales, y fuera de allí y de la religión rasta se usa para la diversión, la creación o la relajación; pero aún así, mientras seas respetuoso con la marihuana, con tu cerebro y con tu cuerpo, la estás usando bien.

- Así que ésa es su receta. Porque está a un calendario de los 60 pero parece un tipo de 35. Se nota que la planta lo quiere y atiende bien.
- La marihuana es medicina para gente que necesita atención especial.

- Interesante perspectiva…
- Para la gente con cáncer es muy buena porque abre el apetito y te hace beber y estar hidratado. Mucha gente que padece, cuando fuma se siente mucho mejor. Tenés que ser conciente cuando la usás. Es una medicina que es buena en la dosis justa, porque si te pasás usándola puede hacerte mal, siempre hay una reacción negativa a los excesos y hay gente que luego no puede concentrarse. Hay que ser concientes y respetuosos de nuestros cuerpos y cerebros. La marihuana puede hacerle cosas hermosas a tu cerebro, te hace producir cosas más interesantes, abre múltiples vías a tu pensamiento. Es como tener una antena extra por donde recibís mensajes del universo. Es una medicina maravillosa.

- ¿Por qué le parece que genera tantos conflictos?
- Los gobiernos tienen problemas con ella porque son conservadores, sólo están interesados en marihuana cuando les representa dinero y no reparan en lo buena que es para la gente. Nací en Nueva York pero vivo en California, y nuestro gobernador (Arnold Schwarzenegger) tiene una buena política sobre la medicina: tenemos 2 mil dispensarios donde podemos conseguirla todos los días. La mayoría abre entre las 11 y las 22 y te dan más que suficiente para todo el día, aunque yo usualmente fumo sólo una vez al día. Por otro lado, Obama dijo que legalizaría la marihuana pronto, lo que es realmente lógico cuando ves que el alcohol y el tabaco son legales hace tanto tiempo y son mucho más peligrosos.

- McDonald’s es legal…
- La marihuana es más saludable que una hamburguesa. Y estoy seguro de que si la gente hubiera podido fumar marihuana legalmente en lugar de comer hamburguesas en el último medio siglo, sería un mundo tranquilo.

- ¿Usted cómo empezó a fumarla? Porque no habiendo nacido en Jamaica, es más fácil imaginar una iniciación hippie que una de tipo rasta…
- Empecé tarde, a los 19. Vengo de una familia de músicos militares que eran muy conservadores sobre la medicina y no la querían. Por otro lado, ellos me enseñaron el amor por la música: mi madre era pianista, mi padre bajista y mi tió capitán de la Fuerza Aérea y concertista de piano. Pero tuve que combatir ese sistema para llegar a la medicina.

- Los lectores seguramente coincidirán con que tomó la decisión correcta entre la militarización y la musicalización…
- Tuvo que ver con llegar a conocer la medicina y la música casi a la vez. Y de entender que el problema en este tema es la política, y que a la policía y los militares no les gusta la marihuana. Porque ellos y los políticos quieren controlar tu mente y no hay nada que controlar en una mente abierta por la marihuana. Usarla es un asunto de libertad de pensamiento, de acción con tu cuerpo y de elección sobre cómo querés sentirte. La libertad es esencial y el gobierno no tiene poder sobre nosotros más que para pedir que los votemos. El poder es del pueblo.

- Continúe, por favor, va sumando feligreses…
- La marihuana fue creada en el Cielo para los hombres y las mujeres que la necesitan. Con ella podés hacer chupetines, brownies, pasteles de plátano, gaseosas, jugos, ropa, papel y muchas cosas positivas.

- Canciones, discos, giras…
- Cuando mezclás marihuana con música es un sentimiento de libertad superior todavía. Hay cierta medicina más fuerte que otra, y cuando la usás te lleva a otra dimensión de pensamiento, te da más habilidades para hacer cosas que las que tenías ayer. Y mejora la música, casi siempre. Pero la conducta es importante para no errar el camino.

- ¿Algún consejo?
- No es importante tener la mejor medicina, sino la adecuada para tu situación personal. Hay muchos grados, tenés que encontrar cuál es la indicada para vos, tenés que experimentar. Se trata de aprender.

- Usted fue parte de la banda durante algunos momentos difíciles, como el asesinato de Peter Tosh (al que acompañó en su proyecto "solista") o las muertes de Bob Marley y Junior Braithwaite. ¿Qué es lo que los ayuda a usted y a Junior Marvin para seguir sin esos compañeros?
- Pensar positivamente en continuar con la experiencia que para muchos es la música que tocábamos con Bob, continuar ese sentimiento, para mí se trata de eso, esencialmente. Era un buen líder y un gran pensador, también Peter, solamente que de formas diferentes. No eran sólo Bob o Peter, se trataba de ellos, de Bunny y de todos los Wailers, un grupo de individuos con sentimientos que entendieron que la cruza de música y medicina podía ser algo bueno. Desgraciadamente, Bob no llegó a probar los frutos de haber combatido al sistema, pero muchas semillas surgieron de su pensamiento y del de Peter, que murieron muy jóvenes.

- ¿No es una gran presión continuar con ese legado?
- Ellos nos dieron una antorcha para llevar y tratamos de mantenerla encendida. De eso se trata, de mantener el fuego de la vida.

- ¿Cree que todos los artistas contemporáneos de reggae llevan esa antorcha?
- Hay de todo, gente que lleva un mensaje muy fuerte y verdadero, que hace reggae de verdad; y otros que hacen reggae pop porque a los sellos les gustan los caramelos, lo dulce. A mí me gustan el rocksteady y el dancehall pero respeto a artistas como Sean Paul, que hizo un gran intento por cambiar algunas cosas y es un músico bastante único, como si fuera un visionario. Lo suyo es más cercano a la política del reggae que muchos otros que usan el sonido del reggae para ser ricos.

- ¿Se imagina haciendo algo que no sean canciones?
- Siempre me gustaron los deportes competitivos, pero me di cuenta de que me estaba volviendo viejo y no me quedaba tiempo. Como la música es como el vino y sólo mejora con el tiempo, me quedé con ella. Pero me gusta el fútbol, el judo, el kung fu. Veo partidos de Argentina, que es un equipo muy bueno. Pero bueno, no digo nada que no sepan.

- ¿Usted qué tan bien juega?
- Nunca fui bueno, pero Junior es genial, porque el creció en Inglaterra y en Jamaica. En cambio, el fútbol llegó a Estados Unidos cuando conocimos a Pelé, que era mágico, era como Bob Marley pero con la pelota. Es cierto que tenemos una comunidad latina muy grande, brasileros, colombianos, peruanos y argentinos que son grandes jugadores, pero en mi país el fútbol no es como el básquet o el baseball, que son nuestros grandes deportes. Igualmente, ahora David Beckham está jugando allá y eso hace que los jóvenes se interesen.

- ¿Y Bob y Peter eran buenos?
- Bob era muy bueno y su primo es un jugador conocido en Jamaica. Peter no jugaba pero él me hizo un hombre saludable, me enseñó a preocuparme por mi cuerpo, por qué comer y cómo usar bien la medicina.

Entrevista publicada en la edición de julio de la revista THC (
http://www.revistathc.com)

Una velada con una hechicera del pop (*)

Con una rara combinación de fragilidad y magnetismo, Cat Power, la cantante nacida como Charlyn Marshall recorrió un set de canciones que erizaron la piel y dejó en llamas a una sala repleta que se quedó empezando a contar los días que falten para su regreso.

Por Luis Paz. Cultura & Espectáculos – Página/12, 18 de julio de 2009.- Un día, por equis razón, simplemente ocurre la suerte de encontrar la belleza. Podrá ser una alta, morocha, punk, lánguida, respingada o escatológica. Bellezas al fin, las habrá para muchos aún siendo pocas. Pero cuando aparece la indescifrable, ésa que reclama sin decir qué, frágil y delicada, salvaje y abusada, dulce y perturbada, se enfrenta a una rareza de segundo grado. Y eso tan magnético es lo que tiene ella, que representa eso de lo cual hay lindo y feo, hermosos y horrendos, belleza... ¿y qué? No hay qué: la belleza es como la virtus, lo único que se le puede oponer es su ausencia. Por eso, cuando simplemente ocurre la desgracia de verla marcharse, el reflector la sigue y se ven sus ojos idos, lo único que queda es intentarlo: volvé pronto, bella.

Su delirio, su fragilidad y su imprevisibilidad cautivaron a tres mil personas anteanoche en el Gran Rex. Y fueron todos suyos desde que arrancó con esa deforme versión de “House of the Rising Sun”. Es tan dama que no señaló a ninguno cuando habló de “la ruina de muchos pobres chicos”, pero fue evidente que tenía a quién. Por eso le creyeron en su lectura del “(All I Have to do Is) Dream” de los Everly Brothers: “Cuando estoy triste y quiero que me abraces fuerte, todo lo que debo hacer es soñar”. Se hizo cargo de su divinidad y el regocijo que significa, y les hizo creer con “Makin’ Believe”, ese estándar al que le puso su gran sello, la simple sofisticación.

Pero ya desconfiaba de las promesas, por la falta de palabra ajena, y prefirió ir al encuentro con una invitación ofrecida en su versión del “Sea of Love” de Phil Phillips. Le bastaron cinco palabras: vos, yo, mar, amor y mucho. Cuando bajó la marea, siguió encontrando qué decir. Aprendió de la angustia hecha amor propio de Janis Joplin a cantar sobre una “Woman Left Lonely”. Sí, “las fiebres de la noche queman a la que no es amada”, pero, ¿cómo marcárselo a ella, que ya aprendió a los golpes que “cuando él no sabe mantener su camino, ella tiene que hacer lo mejor que pueda”? Lo que mejor le resultó fue seguir al pie de la letra la canción de los Highwaymen, robarse “un semental plateado con la piel sedosa sin marcar”, decirle que podía confiar en ella “como una hermana” y hacerlo dudar sobre si algún día lo volvería a “ensillar y montar”. Reincidiría, aunque para hacerlo darse cuenta se fue a dar un paseo por “New York, New York”, desensamblando hasta dejar irreconocible esa canción de Frank Sinatra.

El trance elíptico de su banda, facilitado por el tremendo batero que es Jim White (Dirty Three) y la precisa Telecaster de Judah Bauer (Joe Spencer’s Blues Explosion), enmarcó su belleza más que su flequillo. Pero aún con ese respaldo, Cat Power fue compasiva con el que le falló en esa versión conflictuada del “I Lost Someone” de James Brown. Sabe pegar con que “él no es nada, sólo un extraño”. Pero le sobra altruismo y por eso en “Lord Help the Poor & Needy” le pidió a un Dios en el que no cree que ayude al pecador, “porque enfrentamos el mismo sol naciente”. Con “Fortunate Son” fue tanto blues, jazz y poesía en movimiento juntos que lo único posible fue balbucear: “Ese no soy yo, no soy yo, no. Nunca lo seré, yo no soy afortunado”.

La mayoría se resignó, pero ella siguió guiñándole los dos ojos al estúpido que no se dio cuenta en “Metal Heart” de lo que decía más allá de su severidad: “Oh, escondidito, escondidito, ¿qué intentás probar? Escondidito, escondiéndote no valés nada”. Y ahí sí, palcos, plateas, escenario y libretas se vieron cayendo en el mismo resultado: lo tristes que son las restas, el desolador producto de que un término juegue a las escondidas, la enfrascadora vergüenza que sobreviene al mal cálculo. Lo graficó con el único lenguaje más universal que la matemática, la música. Tomó del “Blue” de Joni Mitchell aquello de “la tinta en la aguja y, debajo de la piel, un hueco que llenar”, y lo unió con tanto concepto al “tengo tu foto, ésa que me diste y está firmada con amor, justo como solía ser” del “She’s Got You” de Patsy Cline que fue imposible saber cómo, tras lágrimas y mugre, aún creía.

Será que algún séptimo día se enfrentó contra el “Dark End of the Street” de Dolly Parton y sobrevivió. Ya sabe que “el tiempo toma sus víctimas” y que “tendremos que pagar por el amor robado”, entonces puede comprender por qué, aún así, “mientras el amor se fortalezca, seguiremos robándole en el oscuro final del callejón”. El único escape de ese infierno era hacerlo arte o hacerse cargo, y la cantante entendió que no puede hacerse uno sin lo otro. Al menos, eso fue lo que transmitió en “The Greatest”, esa genialidad suya: “Una vez quise ser lo más grande, dos puños de sólida roca con cerebros que pudieran explicar emociones. Pero llegó el desborde y las estrellas convirtieron a la profundidad en polvo”. A la misma idiotez humana se refirió en “Lived in Bars”: “¿Quién tocará la batería, guitarra o teclado con chorus mientras caminamos la playa sin hallar nunca el destello de aquel hombre?”.

El estúpido recién se dio cuenta en “The Tracks of my Tears” (“Life of the Party”) de Smokey Robinson: “La gente dice que soy el alma de la fiesta porque digo uno o dos chistes y puedo reír alto. Pero estoy triste, mirá bien, verás mi sonrisa desencajada. Y si mirás más cerca, te será fácil trazar el camino de mis lágrimas”. Para sentencias como esas es que la desean, a Cat, Charlyn Marshall, Chan, como ella prefiera. Por cierto, ¿cuántas veces le habrán preguntado “Could We”? Tantas que es fácil comprender por qué sólo hace parte de ese tema. O entiende mejor que muchos qué es la precisión: “¿Deberíamos levantarnos? Hagámoslo, vistámonos y te dejo que me acompañes de vuelta a casa”.

That simple e igual de certero que el “I’ve Been Loving You Too Long Now” de Otis Redding, al que homenajeó del mismo modo que a todos los demás: sin prejuicios, pero con habilidad y arte, desfigurándolo por completo. Ahora, ¿cómo pudo hacer “I Don’t Blame You”? ¿Cómo no ve que a veces hay quien espera la cachetada y no el perdón? Si lo merece, podía culparlo y cantar sólo esa parte del “triste truco” que él creía que tenía que hacer. Porque le agradecieron que no lo culpara, pero de ese modo dejó a miles de otros hombres sin su debido castigo.

Y ahora, que se va como una “Ramblin’ Woman”, tan escapista como ese Hank Williams, regando los pasillos del Gran Rex de esperanza cuando reconoce su debilidad –“Algunos de mis amigos dirán que no soy el Bien, que nunca sentaré cabeza. Pero si tan sólo pudiera”–, los seis mil ojos la ven entre humo y metralla, contenta y desnuda, matando canallas con su canción de futuro, como en la “Canción del elegido”.

Y con ella se va la esperanza de la redención. Por eso, una vez más, por favor sólo una más: regala su mirada, como hizo en “Píntame angelitos negros”, ese poema del venezolano Andrés Eloy Blanco que hizo suyo: “Si al cielo voy algún día, tengo que hallarte en el cielo, angelitico del diablo, serafín cucurusero”. Una hora y media le bastó para redimir una y tres mil almas, que la verán en el Cielo o cuando vuelva por aquí. Pero de uno u otro modo, Chan, que sea pronto.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-14610-2009-07-18.html

Uhh, qué flash (reader) (*)

MatiasTV, Colores Corrosivos, Los Cortina y Toronja Producciones son cortos, animaciones y satiras kitschs que inundan la web en estos tiempos de barbijo feliz. De los “celulares floggers bisecsuales” a “organizar un piquete violento en todos los cines de la Argentina para que nunca se estrene la pelicula de Dragon Ball” hay mucho para ver.

Por Luis Paz. Suplemento NO – Página/12, 16 de julio de 2009.- Cuando aparece la pandemia, ocurre un precario y tácito contrato social, un nuevo modelo de estado de sitio. Teatros, clubes, cines y otros espacios culturales cierran. Los que son padres deciden invertir lo que gastarían en salir a cenar en barbijos y potes de alcohol en gel. Los grupos de amigos no encuentran boliches abiertos y hacen reuniones en casas, pero los delivery de bebidas tienen horas de demora y siempre está la posibilidad de que alguien arruine la fiesta. En ese clima casi postapocalíptico a la Phillip K. Dick, la diversión y el esparcimiento se revalorizan en la esfera de lo privado. Pero la reclusión puede llevar a la masturbación compulsiva. ¿Entonces? Una vez más, Internet ofrece la respuesta en los ejemplos de MatíasTV, Colores Corrosivos, Los Cortina y Toronja Producciones: animaciones locas, cortos de humor absurdo e inteligente y sátiras kitsch entre Capusotto y Tinelli para quien adolece de posibilidades de ocio y hace días que no encuentra la sonrisa más allá de su barbijo.

“Tenemos chicas y chicos lindos, dibujos parlantes que se mueven con muchísimos colores, caramelos ricos y drogas. Si no te metés, te pongo. Besitos.” De ese modo, Matías Choto, que dice tener 21, ser viudo y medir un metro ochenta, presenta su producto, Matias-TV.com.ar, hogar de los Movil Rangers –unos “celulares floggers bisecsuales”, escatológicos y puteadores que combaten al Monstruo Caradeorto, al Monstruo Malparido y al Monstruo Chupanasta–, los Telechubbies –una webserie repleta de publicidades ficticias en la que los cuatro muñecos más odiables de la historia se enfrentan a un productor de televisión desquiciado por el rating– y La Brigada Comidita –protagonizada por un mate, una empanada y un chorizo que luchan por el Bien, con las participaciones especiales de Barney, Shrek, Wanda Nara, el Pato Donald, Inodoro Pereyra y Superhijitus–-.

La oferta es suficiente para pasar las vacaciones de invierno, el receso universitario o la licencia conseguida del laburo gracias a una revisión médica trucha. Pero si la cuarentena se extiende, MatiasTV da otras posibilidades: juegos en flash inspirados en sus series, en los que nada es lo que parece; y “otras animaciones impresionantes” como un videoclip inédito de Evanescens, outtakes de Harry Petter y una explosión de carcajadas gracias al Bebé Puto.

Animaciones y guiones corren por cuenta de Matías Choto, que en algunos blogs y foros de Internet se convirtió en una celebridad gracias a sus ocurrencias. Un pibe que, probablemente, no haya ido jamás al analista. De cualquier forma, MatiasTV viene a ser otra demostración de cómo las nuevas tecnologías facilitan la factura de obras de humor, incluso cuando se trata de una propuesta crítica con los “celulares palanca al piso” y los productores de reality shows.

Otro ejemplo de animación humorística y digital en flash es Colores Corrosivos (colorescorrosivos.blogspot.com), una coproducción entre el guionista Aníbal y el dibujante Magrio con una pequeña galería de cortos sobre un juez que juega a darle garrotazos a todo lo políticamente incorrecto, una sesión de acupuntura que termina con un puercoespín sodomizando al protagonista y una demostración de que “la libertad es fanática” tan ocurrente que mejor no revelarla. Además, Colores Corrosivos ofrece relecturas de cuadros y cuentos que han logrado fama y la sensación siempre presente de dejar moralejas.

En otro esfuerzo de producción sin precedentes, Toronja Producciones (toronjosadventures.blogspot.com) revivió el clásico kitschnerista de El Símbolo que fue "La isla del sol" y lo convirtió en "La isla de Lost", un videoclip que fue hitazo en YouTube gracias a un estribillo de los memorables: “Ojo con Locke / en la isla de Lost”. La canción recorrió radios y el video canales y noticiarios. Al comienzo, Jack, Kate, Sayid, Sawyer, Hurley y Locke realizan una coreografía con guiños a algunas escenas de la serie, pero luego el videoclip hace una serie lisérgica de elipsis y acaba en todos apretando en la escotilla. Un poco allí está lo mejor de los Toronja, la sorpresa.

Pero hay mucho más para los que no siguen, siguieron o seguirán la historia de los sobrevivientes del Oceanic 815. Como prometen desde su institucional: “¿Toronja? ¿producciones? ¿Mi vieja qué? Muchas preguntas que tienen respuesta pero no aquí... Aquí sólo encontrarán videos re gore, bizarros, cortos extraños, animaciones mal hechas, y las noticias que esta putrefacta productora es capaz de brindar”.

En principio, los videoclips musicales y publicitarios de la bebida Toronja, “Dragon Ball” (“Si usted quiere organizar un piquete violento en todos los cines de la Argentina para que nunca se estrene la película de Dragon Ball”) e “Hija flogger” (“Si usted quiere darle masa a las amigas de su hija flogger mientras toman sol desnudas en la terraza de su casa”). En ambos casos, “si se da la ocasión y le pone el corazón, no se quede con las ganas”, proponen los cinco Toronja Producciones. El slogan de la campaña: “La vida es... tomatelás”.

Los Cortina son otro de los pocos ejemplos de humoristas –incluso se los podría llamar actores– que le ponen el cuerpo y no el pincel (o el cursor) a sus producciones. En los cortos que presentan en su sitio LosCortina.com.ar, Martín Musotto y Fernando Aloisio combinan el chiste sutil con el costumbrismo, aunque con cierto grado de bizarría tal vez radicado en su facilidad para inventar palabras y conceptos, lo que a su vez puede buscarse en su recurso madre: la improvisación. Y en eso son especialmente precisos cuando se olvidan de Todo x $2. Así lo intentarán demostrar en Los cortina en el Edén, su primer largometraje, que fue filmado en Córdoba durante tres semanas y otra en Buenos Aires, donde llegaron a filmar en ¡un aeroclub!

Estos sitios pueden otorgarle a cualquier lector del NO más o menos acostumbrado a leer a Gustavo Sala una sonrisa. En ocasiones, y con ayuda de sustancias facilitadoras, como los amigos y otras yerbas, provocarán risas. Pero como ya dijo Vicentico, “los caminos de la red son muy difícil de andarlos” y a cada momento aparecen nuevas ofertas de diversión gratuita apta para todo público (que tenga banda ancha).

Si no, basta recordar las experiencias de los Cual Cerdo en doblaje de escenas de la vida natural (aquel video del “canguro puto” o aquella escena de necrofilia entre dos palomas); revisitar los CD donde están los backups del disco rígido del comienzo de la década y reencontrarse con El Mono Mario, Alejo & Valentina y todo Loco Arts, o investigar los canales de YouTube, los blogs, los foros, y todo eso que tanta diversión puede ofrecerle al recluido por la peste chancha.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4162-2009-07-16.html

Discos: “Underground” (Decenadores, 2008).-

Difícilmente al que escuche el primer disco del cuarteto porteño de hardcore le quedará marcado un estribillo memorable. Pero, aún así, este álbum da cuenta de que los Decenadores tienen los elementos necesarios para crecer en el género: un sonido compacto, mucho impulso y bastante profesionalismo.

Por Luis Paz. Agencia NAN, 11 de julio de 2009.- Cualquier artista en cualquier disciplina se enfrenta en cada nueva obra ante al menos dos desafíos: uno de tipo formal, que tiene que ver con exceder el cliché de la escena o escuela en la que se inscribe; y otro de tipo conceptual, que se desprende de hacer el balance entre la catarsis del autor y la historia que se debe hacer objeto para ser ofrecida a un público --esto es: cómo producir un discurso artístico que no parezca un monólogo del autor frente a su psicoanalista--. Comúnmente, el hardcore argentino (más bien, sus hacedores) ha caído en desgracia. Es que, demasiado a menudo, sus canciones se marean hablando sobre la energía, la voluntad, las virtudes del corazón y las miserias de la ciudad sobre melodías escuchadas cien veces antes.

En Underground, su álbum debut, los Decenadores no llegan a promocionar los desafíos, pero aprueban y dan pautas suficientes como para pensar que tal vez, en algún tiempo, puedan revertir el aburrimiento más que con que distorsión y cortes. Su principal virtud está en su en vivo, lo que vale a decir que su interpretación es más interesante que su composición, para la que se valen de algo del grunge y el indie punk rock platense y rosarino, y de todos los típicos elementos del hardcore punk, entre ellos la habitual estrofa en la que bajo y batería quedan al frente, junto a las voces, y las guitarras se repliegan. Una típica estrofa que debería simplemente dejar de existir por al menos cinco años, por el bien de la escena.

Pero el cuarteto oriundo de Belgrano logra, gracias a su empuje musical, salvar las inconsistencias. En su primer álbum luego de varios demos y EPs, llegan a un sonido compacto y aún así ágil, aunque el hecho de que ciertos recursos les surjan con naturalidad no los exima de aquel cliché. Sí, el problema es que también vuelven a decir “mierda”, a hablar de adicciones que hacen mal y de una sociedad que quiere que todos sean iguales. Pero la solución es que lo hacen con una relativa poética que se hace más rica hacia el final del disco: “Nada más simple que perder todo lo bueno que no fue” (“Nada más simple”); “Disfrazado de mal humor, no soy yo” (“Ociarte”); “Una bala sin disparar viajando por las venas de los que se irán” (“I see dead people”).

Optimismo a toda hora y pedales a toda máquina, así podría definirse al disco registrado por el cantante Ignacio Álvarez, el guitarrista y corista Gonzalo Gallo, la baterista y percusionista Silvana Colagiovanni y el bajista Pablo Serioli con la participación de Tery Langer en guitarra acústica, Gustavo Lozano en teclado, Andy Vilanova en percusión y Hernán Cabado y Marty en voces. Además, el baterista de Carajo realizó la coproducción de Underground junto a la banda.

Algunos lectores los recordarán como los ganadores del concurso “El Nacional”, organizado por Much Music y Proyecto Under con el patrocinio de la gaseosa de Fido Dido. Otros quizás los hayan visto tocar en Mar de Ajó y San Bernardo al comienzo del siglo, vendiendo sobre un pareo aquel primer demo. Otros, en el Roxy o algún otro espacio porteño más o menos caretoide. O en el Cosquín 2003. Con Babasónicos, Mimi Maura, Fito Páez o Totus Toss. En fin, se trata de una banda que ha recorrido lo suficiente ese Underground como para pedirle un poco más a la hora de definirlo, describirlo y vivirlo.

Pero al dar muestras de suficiente impulso y profesionalismo como para seguir creciendo por dentro y por fuera de las estructuras formales del hardcore, el grupo tiene la materia prima necesaria para trascender esa historia playera, aquel concurso mediático y este primer disco tibio, del que difícilmente uno se queda con algún estribillo memorable.

MySpace:
http://www.myspace.com/decenadores

http://agencianan.blogspot.com/2009/07/discos-underground-decenadores-2008.html

De todo como en botica (*)

Los mejores posts de la comunidad virtual argentina tomaron forma de tinta sobre papel, en un libro que compila desde recetas para enfriar la cerveza al instante hasta el secreto de por qué los mosquitos pican más a unos que a otros.

Por Luis Paz. Suplemento NO – Página/12, 9 de julio de 2009.- Elegiste una vida, un laburo, una carrera, una familia, un jodido gran televisor, lavarropas, todo lo de la intro de Trainspotting. Saliste del laburo, te salvaste por un barbijo de pegarte la porcina en el bondi, el portero te pasó los resúmenes de dos tarjetas, subiste diez pisos por la escalera porque el ascensor no funcionaba y encima esa mañana te encontraste un vello encanecido. ¿Qué más te puede pasar? Claro, que el que vive con vos haya dejado la puerta de la heladera abierta y tu lata de birra esté caliente. “La pucha”, decís y la mandás al freezer, consolándote con que en media hora estará fría. O abrís Taringa!, el libro en la solución mágica que Pirulo, uno de los más de cincuenta usuarios del megaforo de habla hispana que fueron compilados en la publicación, ofrece en la página 57: “Lo que hacemos es introducir la lata en un recipiente con agua y sal dentro del congelador por tan sólo dos minutos”. “¿Dos minutos? ¡Pero yo la quiero ahora!”, diría Homero.

Por supuesto, el quinteto de amarillos más conocido del mundo también está presente en este libro de 200 páginas repleto de curiosidades, informaciones, anécdotas, datos, frases, cifras, explicaciones, recetas, consejos y juegos para emborracharse con amigos, un título ideal para estancarse entre el grifo y la canilla fría del bidet o sobre la mochila del trono con tapa. Allí residen las dos mayores virtudes del volumen: su utilidad accesoria y su eficacia a la hora de estabilizar la flora intestinal. “La idea fue mostrar lo más representativo de lo que hay publicado en el foro y llevarlo a otro soporte como un reconocimiento a los taringueros”, le explica al NO Hernán Botbol, responsable de Taringa! junto a su hermano Matías y Alberto Nakayama. De ese modo, esta obra de editorial Sudamericana federaliza el acceso al foro: donde el cable del alargue no llega o donde no engancha wi-fi, allí estará el libro.

A todo esto, ¿qué es Taringa!? Bueno, como su lema es “inteligencia colectiva”, que labure el resto. Federico Wiemeyer explica desde el prólogo “Taringa! para abuelas” que se trata de una comunidad de Internet en la que a diario miles de personas publican cosas. ¿Cuáles? Poesías, discos, fotos, videos, juegos, noticias, manuales, denuncias, pedidos de donantes de sangre y el estado del arte de la investigación sobre la existencia de Pie Grande. Sigue Wiemeyer: “La mejor definición que me dieron fue: Taringa!, si no tenés tiempo, no entrés”.

La proliferación de contenidos está atada, claro, a la proliferación de usuarios: uno de los primeros posts (perdón, ¡capítulos!) del libro asegura que a fines de noviembre existía 1,2 millón de usuarios; actualmente, Botbol estima que hay “cerca de 2,5 millones”. Si uno de ellos quisiera presentar un proyecto para su tratamiento legislativo, con que la mitad de los taringueros firmen apoyando su presentación ya debería ser tratado. Otro ejemplo: si los taringueros se agarraran de las manos, cortarían al medio la Argentina, desde Buenos Aires a Mendoza, ida y vuelta. Y si el virus de la Influenza A (H1N1) se propagara por vía electrónica, Taringa! sería un gran peligro para el mundo.

“A simple vista, parece fácil hacer un libro con el aporte de los usuarios, pero el proceso de selección fue difícil porque ya tenemos casi un millón de posts, e hicimos las correcciones de gramática y de ortografía, el diseño. El libro llevó tiempo”, admite Botbol. Ese último punto, el diseño, es el tercer atractivo principal de Taringa!, el libro: es imposible dejar de mirarlo, de buscar personajes ocultos en las obras de píxel art a cargo del grupo eBoy, de querer una copia más para la repisa... “Lo bueno es que el libro no te calienta los muslos, como sí pasa con la notebook si te la llevás al baño para seguir taringueando”, destaca Botbol. El problema fue el que sistemáticamente aparece cuando se trata de definir, describir, caracterizar y documentar lo que ocurre en la virtualidad 2.0: al ser tan dinámica, ¿cómo no quedar pagando al decir o mostrar algo “viejo”? Bueno, “los posts en formato multimedia, con videos e imágenes, no entraron por las características de lo impreso y otros posts quedaron fuera de la selección porque eran muy largos. Todo el tiempo aparecen posts súper interesantes y eso tiene Taringa!: hoy un dato no está y mañana suma 10 mil comentarios”.

–El internauta argentino medio es quejoso, ¿el taringuero también?
–Los que aparecieron en el libro se sintieron muy orgullosos y contentos, porque justamente lo que buscan los usuarios de Taringa! es compartir y ser reconocidos por sus aportes. Pero sí, hubo muchos posts de usuarios enojados porque no estaban en el libro. Lo que saben es que en nuestra voluntad siempre estuvo elegir lo representativo.

El día de la charla, en la oficina de Taringa! festejaban haber roto “un nuevo record” de visitantes el lunes: casi 3,3 millones. “Nuestro objetivo ideal sería que el techo de usuarios del foro sea el de usuarios de Internet, porque la intención es que todos encuentren lo que andan buscando y que el que quiera compartir pueda hacerlo”, se ilusionan.

Pero, ¿qué más hay? “De todo, como en botica”, se decía antes: está Kazuki Ito, el referí del Winning Eleven que sólo tiene tarjeta roja; un diccionario para decir “me importa un pito” en inglés (“It matters me a whistle”); un curso acelerado de chamuyo y, para balancear, las 10 razones que dan cuenta de que tu novi@ es histéric@; recetas para pizzas, galletitas y pochoclos; la explicación de seis tipos de nudos de corbata; una guía de lo que se aprende gracias al cine (como que “no es necesario decir hola ni adiós cuando se habla por teléfono”); las respuestas más curiosas de un examen de medicina (“¿las vísceras?” como ejemplo de un “parásito interno”); consejos para levantarse temprano y enfrentarse a una entrevista laboral; una esclarecedora explicación acerca de cómo sueñan los ciegos y la Gran Verdad revelada de este siglo: ¿por qué los mosquitos pican más a unos que a otros?

“Las ganancias generadas por el libro serán donadas completamente a Un Techo para mi País, una ONG que trabaja con familias en situación de extrema pobreza y sin hogar”, promete Botbol. En paralelo, Taringa! está desarrollando un sistema de publicidad que “sería algo bastante revolucionario porque va a permitir sólo ver las publicidades de cosas que nos interesen”. Y también se está probando un nuevo servicio que consistirá en la posibilidad de crear “mini-taringas por preferencia, tema o comunidad”. En el medio se mudarán a nuevas oficinas y pondrán a punto la versión en inglés del sitio. Para que aquel sueño bolche-tecno de que todos compartan todo esté cada día más cerca. Para que algún día el pueblo no diga “de todo, como en botica” sino “de todo, como en Taringa!”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4152-2009-07-09.html

Haiku XI.-

Las prostitutas se sucedían
como árboles al costado de una autopista
recientemente inaugurada.

Dani Umpi: “No tengo que sentirme mal porque todo me aburra” (*)

Daniel Umpiérrez es un licenciado en Comunicación Social nacido en Tacuarembó en 1974 y también uno de los más multifacéticos jóvenes artistas uruguayos: autor de tres novelas, expositor de artes visuales en Uruguay, Perú, Brasil, España y Estados Unidos, cantautor y dramaturgo. Está entremedio de la serie de presentaciones de su reciente disco Dramática, grabado junto al guitarrista Adrián Soiza y donde reversiona a Néstor en Bloque, Valeria Lynch, Pet Shop Boys y El Otro Yo. En diálogo con Agencia NAN, habla sobre la redefinición del “artista de culto” en la era de las redes virtuales, explica de qué forma lo mueve la histeria y especifica sus pautas de convivencia entre el Dani pintor, cineasta, escritor, director y cantor.

Por Luis Paz. Agencia NAN, 2 de julio de 2009.- Dani Umpi es un cantautor, escritor, poeta, dramaturgo, pintor y freak uruguayo. O un artista loco y criminal, si se entiende que la histeria debería ser considerada un delito en casos que exceda la dosis para consumo personal. Es que en el transcurso de esta entrevista, Umpi se definirá precisamente así, como “una histérica” que a la vez es un tipo de “barrio con calle de tierra de una ciudad del interior de Uruguay, donde las casas tienen cumbias y se usa la ropa que se hereda del hermano más grande” que admira a los dandys. “Pero no puedo ser refinado, soy más del mamarracho, siempre compro lo más barato, lo más Leader Price”, le cuenta a Agencia NAN antes del estreno oficial de su reciente disco Dramática --donde sobre la guitarra de Adrián Soiza reversiona a El Otro Yo, Fun People, Néstor en Bloque y ¡Valeria Lynch!--, esta noche a las 23 en el Teatro El Cubo (Zelaya 3053, Abasto).

“Sé que suena rara y caprichosa la selección pero, vamos, en el mundo todo convive con todo”, resume Umpi, licenciado en Comunicación Social nacido en Tacuarembó hace 34 años. Y al menos en su mundo, no parece haber problemas en la dinámica de convivencia: sus novelas Aún soltera (Eloísa Cartonera, 2003), Miss Tacuarembó (Interzona, 2004) y Sólo te quiero como amigo (Interzona, 2006) se llevan de maravillas con su disco primer disco Perfecto (2006), que además de valerle tres estatuillas --Mejor Diseño de Portada, Productor y Sitio Web-- y dos nominaciones --Artista Revelación y Solista del Año-- en los premios Graffiti a la música uruguaya de ese año, se puede descargar gratis en el sitio del sello Contrapedal. Además, los cuadernos de Daniel Umpiérrez llevan un diario de vida que se completa con una biografía audiovisual en su canal de YouTube (
http://www.youtube.com/realdaniumpi).

“Las canciones están en mi selección musical naturalmente, sin conflicto, porque son canciones buenísimas --sigue Umpi--. Con Adrián (Soiza) las elegimos porque eran las que más nos gustaban, las que cantábamos hace tiempo mientras nos bañábamos, mientras lavábamos los platos, cuando agarrábamos una guitarra, cuando salíamos a bailar o cuando nuestros papás se ponían a cantar.”

-Es notorio que las disfrutan, las sienten y se las reapropian en el disco. Es como si Soiza aportara la sofisticación y vos la bizarría. ¿Estás de acuerdo?
-Sí, me gusta esa definición. La sofisticación la da Soiza porque yo soy mucho más trash. Él tiene algo que admiro mucho y es que le gusta el virtuosismo. A mí no me sale, jajaja. Él sabe de música, me explica todo. Yo no sé nada. Creo que ese tipo de mezclas es muy sano. O al menos a mí me hace bien, me resulta interesante de hacer, porque contempla dos polos muy ricos.

-Últimamente venías colaborando con Luciano Supervielle, Ale Sergi, Leandro Viernes y Sergio Pángaro; y ellos tienen un halo más de dandy que de freak…
-Me encantan los dandys, me encandilan. Toda esa gente me resulta muy admirable. Es cierto, tienen eso del dandy que yo no. Es que no me sale. Pensá que yo vengo de un barrio con calle de tierra de una ciudad del interior de Uruguay, donde las casas tienen cumbias y se usa la ropa que se hereda del hermano más grande. Es cierto que en ese contexto hay dandys, pero a mí eso no me sale naturalmente: me sale el barro, la hilacha. No puedo ser refinado, soy más mamarracho y soy muy ignorante.

-Pero sos parte de esa escena de cantautores multifacéticos rioplatenses. Y atención que ahí entran desde Rosario Bléfari hasta Boom Boom Kid y Ríspico...
-Sí, aunque no la veo como una escena determinada, algo de grupo. No sé bien cuáles serían todos los que están pero se me ocurren ejemplos en todas las disciplinas: desde Roy Berocay a Rosario Bléfari, de Boom Boom Kid a Gaby Bex, de Lola Arias a Ioshua, de Isol a no sé. Igual, me imagino que lo mismo pasará con la cumbia y el heavy metal.

-Lo que sí sabés, porque de hecho la gacetilla de tu show así te presenta, es que realmente sos o estás visto como un “artista de culto”. ¿Creés que esa categoría debe ser redefinida en lo que hasta este punto de la historia es el esplendor de la comunicación digital y a distancia?
-Creo que Internet potencia eso y lo diversifica para bien. El concepto de “artista de culto” implica un laburo de un artista que es conocido casi obsesivamente por un grupo de personas. En ese sentido, Internet es ideal porque te permite saciar esa sed de información específica. En Internet todos son fanáticos de algo, Facebook en parte funciona gracias a eso, a manifestarte como fanático de alguien. Es un punto de partida para vincularte, para conocerte con otra gente y nuevas cosas. No tengo muy pensado esos asuntos, pero, a veces, me parece que aunque haya fenómenos artísticos muy masivos, cada vez hay más fanatismos por figuras “poco conocidas”.

-Pero es como que de tanto ir al nicho ya no hay nido que los cobije a todos…
-No sé cómo explicarlo. Ahora es diferente, eso seguro. En Uruguay, por ejemplo, hace años se celebra la Fiesta de la Nostalgia, que consiste en fiestas bailables con músicas características de cada década. Lo curioso es que las últimas décadas no tienen mucha cosa que unifique a todos porque no todos ven los mismos canales ni escuchan la misma música. Ahora hay chicos de quince años, de clase media, que no tienen idea de quién es Paris Hilton y sin embargo ella es una gran ícono de la última década. Lo mismo pasa con Cumbio, Cory Kennedy o quien se te ocurra. Y en los niños es igual: mi sobrinito está obsesionado con El Chavo del Ocho pero el vecinito de al lado no tiene ni idea de qué es eso porque mira otra cosa en otro canal. No sé cómo re definir ese concepto de “artista de culto”, pero está cambiando.

Como también cambian las relaciones. Aunque, a grandes rasgos, sigan conteniendo los mismos elementos que siempre: deseo, gula, soberbia, histeria, cariño, amor y violencia. Esa guerra y esa paz propias de lo interpersonal es, en cierto modo, el eje conductor de Dramática, donde en una puesta tan musical como escénica, Dani Umpi reconstruye y actúa con su voz las ondulaciones de la función amor que registraron artistas de cumbia, pop televisivo, punk adolescente y música popular. Por otra parte, y hasta parecería que por casualidad, los dos discos que a la fecha publicó Umpi rescatan los estereotipos clásicos: el hombre Perfecto, ese príncipe azul; y la mujer Dramática, por no decir histérica.

-¿Cuál sos vos?
-Estoy más cerca de la histérica, claro. Me encantan los estereotipos porque son una fantasía, algo que nunca se da por completo pero que define y da parámetros para el resto. No creo en ellos, pero me interesan mucho.

-¿Esa histeria es lo que te lleva a incursionar en cine, literatura, plástica, teatro y música? Bah, histeria creativa es más preciso…
-Durante mucho tiempo, como tengo la autoestima muy baja, pensé que tenía que definirme por alguna disciplina, por que están muy mal vistos los artistas que manejan varios soportes. Hasta que me di cuenta de que era así, que eso era lo que me salía naturalmente y que estaba bien. Tuve la suerte de que encontré gente a la que le gustaba lo que hacía y me compraba los libros, me iba a ver a los shows y cantaba las canciones. Esa coincidencia me dio seguridad y me aferré mucho a esa gente. Recién ahora puedo darme cuenta de que mi forma de crear es así, que no tengo que sentirme mal porque todo me aburra, por querer cambiar, empezar de nuevo, mezclar, conocer otras cosas. Antes me parecía mal porque vengo del terreno del arte, de esa cosa de hacer carrera, y una manera de trabajar tan dispersa generalmente es mal vista.

Entremedio de la difusión de su disco con Soiza y la preparación de un segundo álbum solista (que será “más bailable y pop”), estrenó hace semanas su comedia musical Nena, no robarás en la sala Batato Barea del Centro Cultural Ricardo Rojas (sábados a las 22.30 en Corrientes 2038), protagonizada por Romina Ricci, el cantante Dennis Smith (finalista de Latin American Idol) y un equipo de 11 de jóvenes actores del circuito independiente. “Leí una crítica que decía, como negativo, que la obra por momentos se parecía a algo de Cris Morena. Pero no lo tomé como una crítica porque, si me conocés un poquito, te das cuenta de que para mí hacer algo para ella sería muy sublime, muy lo más. Es un mundo que tengo totalmente idealizado y lo defiendo como género y como estética. Me marcó mucho la tele”, revela Umpi.

-¿Para bien o para mal?
-Eso se verá con el tiempo.

-Lo que ya se ve es que hay toda una estética, una poética y una temática que en vos juegan constantemente con la niñez y la adolescencia…
-A veces me dicen eso porque soy muy boludo y despistado y doy “imagen aniñada”, jajaja. En realidad es porque estoy muy en las nubes, tengo la risa muy fácil y soy muy ignorante. Coincido en que tengo esas ganas de querer maravillarme con todo, es algo lindo, un estado hermoso. A veces me sale naturalmente, otras veces me hago el boludo y hago como que me maravillo.

Visiblemente maravillado aún por las artes diversas y complementarias, el pequeño saltamontes con dreads que manipula lechugas en la foto de este artículo participó de exposiciones de artes visuales en Montevideo, subió a Río de Janeiro y San Pablo, cruzó el Amazonas hasta Lima, el paralelo del Ecuador rumbo a Nueva York y el meridiano de Greenwich, destino Madrid. Su viaje continúa con la preparación para el rodaje de la adaptación cinematográfica de su novela Miss Tacuarembó, que comenzará el año entrante, será la ópera prima del director uruguayo Martín Sastre y tendrá a la actriz uruguaya de telenovelas y olvidada cantante pop Natalia Oreiro en el rol protagónico.

-Colaborás por igual con artistas uruguayos y argentinos, tocás casi más seguido acá que allá, ¿ves alguna diferencia en el marco para la producción independiente entre ambos países?
-Uruguay puede parecerte limitante o un espacio donde está todo por hacer. Todo puede ser independiente y oficial a la vez porque somos pocos. La cuestión es ver eso como una virtud, como algo a favor. Eso cuesta mucho porque la gente se cansa. Te podés hartar al toque, sobre todo si tenés expectativas muy altas y ambiciosas (que tampoco está mal tenerlas, peor hay que bancarse las caídas). Hay artistas uruguayos que odian estar ahí y están con la cabeza afuera tratando de salir, pero hay otros que están comodísimos y lo ven como un techo muy protector. Yo creo que todo es más permeable allá. No me gusta pensar en “lo que puedo hacer en Argentina y lo que puedo hacer en Uruguay”. Todo se me mezcla y tengo amigos en los dos países. Ahora, por ejemplo, hace casi dos meses que estoy en Argentina pero en realidad vivo en Montevideo y no creo que me mude acá, aunque vengo continuamente a Buenos Aires.

-¿Algún otro proyecto pendiente?
-En Montevideo, me estoy mudando de departamento con mi novio y una baja de tensión quemó mi DVD, así que tengo cosas domésticas que encarar.

Sitio:
http://www.daniumpi.com
MySpace: http://www.myspace.com/daniumpi

http://agencianan.blogspot.com/2009/07/dani-umpi-no-tengo-que-sentirme-mal.html

Una manera alternativa de abordar la cultura (*)

"Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante. Y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra". Rodolfo Walsh.

Entrevista de Gerardo Holt para Generación XXI, 1º de julio de 2009.- El frío congela en la noche lomense, mientras Luis Paz -extremadamente puntual- nos espera en la puerta de una oficina prestada que usamos a manera de redacción. No es de extrañarse que la cita no sea en la redacción de la Agencia NAN (
http://agencianan.blogspot.com), porque su espacio excede cualquier lugar físico: está en donde se encuentren sus periodistas y colaboradores. Como su medio es el virtual, tampoco se tienen que preocupar por el sitio del mundo en el que se encuentren sus lectores, que, por cierto, cada vez son más los que se acercan a ver qué está pasando con este grupo de periodistas que no se preocupa por la agenda que establecen los grandes medios, sino por reflejar lo profundo de la realidad que excede las páginas de Clarín Espectáculos. Luis estuvo desde el comienzo, pero remarca que este “es un proyecto cooperativo en el que cada uno tiene el mismo lugar en la construcción”. Aunque no lo quiera decir, se sabe que es la persona más adecuada para hablar de este proyecto. Un poco artista y otro poco periodista, las dos facetas con la misma intensidad, tiene puesta la bandera de NAN hasta en los huesos, de la misma manera que la docena de periodistas que circulan por los pasillos de la Facultad de Sociales.

La Agencia NAN muestra cómo se puede hacer periodismo en el lugar donde se esté, con los recursos que se tenga y que sólo hace falta convicción en lo que uno quiere hacer. El resto se consigue o aprende, pero las ganas son el motor de cualquier proyecto.

- ¿Cómo surge NAN?
- NAN surge como un proyecto en Fotolog. Fui usuario por cinco años y me parecía una buena herramienta para explotar a nivel publicitario. En esa época, ya había una gran cantidad de bandas que tenían su Fotolog y se difundían por ese medio. Un poco por estar cursando el tercer año de periodismo -en la UNLZ- y no tener la posibilidad de escribir en ningún medio y otro por el crecimiento de esa red social, me pareció interesante hacer un proyecto periodístico con las herramientas de Fotolog. Pero por las limitaciones que tenía para publicar, porque te permitía ingresar hasta 500 caracteres y una foto por día, en noviembre de 2006 hice un blog y se fueron sumando compañeros.

- ¿Por qué una agencia cultural?
- Surge como reacción a la degradación de la información sobre cultura. Tiene que ver con los hechos de los últimos 15 años como la desidia, la búsqueda del negocio personal, la pérdida de criterios artísticos de la música, entre otras. Desde NAN intentamos discutir esas políticas. Somos una agencia de cultura de base que promovemos experiencias comunitarias, independientes y autogestionadas.

- El hecho de que el nombre completo sea Agencia de Novedades sobre las Artes Nuestras ya establece una parte de la línea editorial…
- Originalmente, la sigla era por Agencia de Noticias sobre Artes Nacionales. El primer año contaba con un boletín informativo en el que enviábamos todos los días actividades culturales que nos parecían interesantes. Cuando empezamos con la producción propia decidimos que ya no seríamos una agencia de noticias, porque no íbamos a llegar a mandar tres o cuatro notas todos los días. Por eso, decidimos cambiarlo a Agencia de Novedades sobre las Artes Nuestras. Esto representó un cambio de discurso. Son nuestras porque la producimos nosotros, los jóvenes y porque varios de los periodistas también somos artistas.

- ¿Hay diálogo con otras agencias?
- Si, esta semana nos agregamos a la red de medios alternativos. Además, junto a medios alternativos y periodistas no alineados estamos en un proyecto para hacer un periódico de información general, pero está todavía en los primeros pasos. Esto tiene que ver con que tenemos que trabajar juntos por las “Artes Nuestras” del título.

- No sólo no nutren a los medios grandes (como las agencias de noticias), sino que cualquier persona puede entrar a su sitio.
- Es diferente a una agencia de noticias tradicional que publica ciertos contenidos al público en general y además vende un servicio más amplio para medios. Todo lo que publicamos lo pueden usar los medios, mientras no sea con fines comerciales y citen la fuente. Los medios grandes no publican nuestros contenidos, sino que envían a sus cronistas. Los medios chicos si levantan nuestras notas y las publican como están.

- ¿Cuál es la relación con sus lectores?
- Es uno de los temas que más nos está ocupando. Por eso, a mediados de mayo cumplimos dos años y medio y realizamos una fiesta para juntarnos con los lectores. También aprovechamos para mostrar algunas bandas que publicamos y que los lectores puedan sacar sus propias conclusiones. Tenemos 300 visitas por día y pensamos cerrar el mes con 10 mil, un número muy grande para ser un proyecto que funciona de manera autogestionada. El problema es el hecho de existir en la virtualidad: tenés 10 mil visitas por mes, pero te llegan 10 correos por semana. Tenemos más contacto con los artistas y otros periodistas que con los lectores.

- ¿Cómo se financia la autogestión de NAN?
- La relación de la autogestión y el financiamiento es por una doble vía. Sos autogestionado porque no conseguís financiamiento o por una decisión política. En principio tenía que ver con ambas cosas. No podíamos salir a buscar publicidad para financiar el proyecto porque teníamos 30 lectores por día. En este tiempo decidimos solventarlo como podamos: las entradas recitales y obras, libros y discos nos lo envían los artistas o los conseguimos por prensa. Para las entrevistas cada uno se paga su movilidad. En realidad, somos una cooperativa. No hay un jefe y no hay pago por este trabajo. Sin embargo, decidimos que para crecer necesitamos ese financiamiento, pero sin dejar de ser autogestionados. Por ejemplo, la fiesta la hicimos de forma autogestionada para juntar fondos para relanzar el sitio. Por el proyecto del periódico recibiríamos un pago por nuestro trabajo que se reinvertiría en la agencia. Esto nos permitirá, entre otras cosas, cubrir una mayor parte del territorio argentino. Por ahora, estamos más en Capital Federal, el Conurbano y La Plata.

- ¿Cuántas personas trabajan en la agencia?
- Somos nueve periodistas como staff fijo, cuatro fotógrafos, un chico que nos ayuda con sistemas, y entre seis y doce colaboradores más. Los colaboradores varían porque algunos publican más seguido, otros hace tiempo que no lo hacen y se sumaron algunos nuevos. Si quisiera inflar el número, te diría que somos treinta personas.

- Muchos de ustedes son estudiantes de la Facultad de Sociales de la UNLZ.
- La mayoría somos de la facu, de cuarto y quinto año. Pero cuando empezamos éramos de segundo y tercero.

- ¿AUNO es como la madrina de NAN?
- En algún punto sí, tiene que ver más con las personas que con la agencia como entidad. Los editores de AUNO fueron nuestros profesores, los que nos enseñaron a hacer periodismo. Además, siempre colaboran cuando tomamos alguna decisión editorial fuerte. Aún no tenemos una relación institucional para realizar actividades conjuntas, pero de existir esa posibilidad, sería realmente interesante.

- En tu trayectoria profesional ¿qué experiencia sacás de NAN?
- En NAN aprendí las diversas instancias de producción periodística, desde hacer notas, sacar fotos y editar. En realidad, todos nos editamos entre nosotros. La agencia te prepara para hacer todo y tiene un basamento pedagógico. Los chicos que estábamos hace un tiempo ayudamos a los chicos nuevos. En mi caso, la experiencia de NAN, junto a la de AUNO, me posibilitó una pasantía en Pagina/12, principalmente por AUNO. De no tener la experiencia de AUNO y de NAN no podría haber hecho la pasantía ni seguir publicando hoy como colaborador.

- Hay varios chicos de NAN que trabajan en medios nacionales…
- Dos de los chicos que escriben en NAN, Adrián Pérez y Esteban Vera, los conocí en Pagina/12. Adrián es redactor contratado del suplemento Futuro y Esteban Vera fue pasante en sociedad conmigo, también accedió por AUNO y es alumno de la Facultad. Ailin Bullentini está terminando la pasantía en Sociedad con posibilidades de ser colaboradora de la sección. Nicolás Sagaian terminó su pasantía hace un mes, Facundo Gari termina a fin de año con su pasantía en Cultura & Espectáculos. Y algunos compañeros más.

- Se están convirtiendo en un semillero de periodistas…
- La función instructiva la cumple AUNO, que tiene una pedagogía muy fuerte. En cuanto a las experiencias particulares, trabajar en las dos agencias nos curtió para trabajar en un diario nacional.

- ¿Cuáles son las perspectivas para el futuro de NAN?
- En principio, exceder el soporte que ahora es blog y que nos está quedando chico. El paso más próximo es el desarrollo del sitio web, que nos permitirá publicar más veces en la semana, darle mayor visibilidad a ciertas notas, comunicarnos mejor con los lectores y otorgar otro estatus. No es lo mismo un sitio web que vos preparás y diseñas por tus necesidades que un blog, que es una plantilla prediseñada. Luego de eso tenemos la intención de incurrir en artículos de investigación periodística, ya sean ensayos o libros. Nos gustaría participar en el debate sobre los medios actuales. Me parece que tenemos mucho para aportar en esa cuestión, por nuestra perspectiva como jóvenes, por nuestro laburo como periodistas, como artistas --porque algunos lo somos-- y principalmente como ciudadanos con una visión critica. El día de mañana nos gustaría llevar este proyecto primero a un periódico y después a un diario. No hay en ningún lugar del mundo un diario de arte y cultura.

- ¿La convocatoria está abierta a otros estudiantes?
- Nosotros decimos siempre que la agencia no tiene una redacción física, pero si la tuviéramos las puertas estarían sin llave. Cuando se trata de trabajo autogestionado, de arte y cultura, de producir periodismo, es necesario siempre mancomunar los esfuerzos para hacer mejor el laburo que hay que hacer. Si pudiéramos poner un aviso y pagar un sueldo a cambio, necesitaríamos cronistas de danzas, de artes plásticas y fotógrafos.

- ¿Querés aportar alguna reflexión final?
- Creo que NAN es una clara muestra de que uno puede generar su propio espacio de publicación con herramientas gratuitas como Blogspot, en nuestro caso. Que puede ser un blog, un Fotolog o puede ser hoy un perfil en Facebook. Se pueden buscar espacios gratuitos en la virtualidad. Eso sí, hay que avisarles que va a llegar un momento en el que esa virtualidad les quedará chica, pero hasta entonces podrán conseguir los medios.